Opinión
Tiempos por venir
Domingo, 3 de diciembre de 2017Por MARCELO LÓPEZ ÁLVAREZ.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

La tragedia sigue siendo una constante en la Argentina, pero no somos los únicos, cualquier lugar del mundo, New York, Barcelona, Nueva Delhi o lugares que nos costaría encontrar en el mapa, son permanentes receptores de la muerte y el miedo.

Quizás el problema es que la Argentina no termina de cerrar su pasión por auto flagelarse, por generar sus propias tragedias, sin ninguna ayuda externa. Acaso la notable dobla vara que la sociedad utiliza, según los tiempos o las simpatías político-sociales de clase, también colabore a que seamos hacedores de nuestras propias tragedias.

No es quizás el espacio o momento para analizar la última gran desdicha, hay demasiados puntos oscuros, demasiados interrogantes, demasiado dolor y una sola certeza. Al igual que en otras oportunidades, quienes ejercen la función de administrar el Estado circunstancialmente actuaron de la peor de la maneras, sin sensibilidad y jugando a homenajear una vez más a Don Julio Grondona y su "Todo pasa" , una frase que parece regir la política comunicacional del Gobierno.

Lo que no parece pasar es la constante de las complicaciones de la economía, a las que el Gobierno no combate, sino que fomenta y sin lugar a dudas, oculta o por lo menos intenta, por lo menos un claro ejemplo por semana viene a confimar esta tesis: esta vez le toco a la supuesta alza en la cantidad de puestos de trabajo generados, que desde las autoridades y un nutrido coro de aduladores mediáticos presentaron como un logro, y solo basta ver los propios números oficiales para dar cuenta de una realidad absolutamente distinta.

La radiografía que transmiten los números oficiales es que la generación de trabajo en blanco digno y estable es una ficción que solo pueden vivir los funcionarios. Y lo que es aún peor, se consolida claramente el proceso de precarización del empleo y también de su calidad. Mientras lo empleos industriales siguen cayendo verticalmente, lo único que sube es el empleo básico y no calificado en la construcción, el empleo público, los monotributistas y monotributistas sociales.

Pero veamos: el gobierno anuncia que el empleo formal creció 1,7% interanual sumando 143 mil nuevos trabajadores. Pero al revisar los guarismos, los monotributistas crecieron 5,5 % con 81.400 nuevos registros, o sea más del 50% de los supuestos nuevos puestos de trabajo están bien lejos de ser formales y en blanco, pero además de esos 81 mil, 63 mil son monotributistas sociales que es la categoría más baja y casi asistencial del régimen impositivo.

En cuanto a los puestos creados por sector, la construcción lidera con 11 mil puestos, nótese la desproporción en cantidades con los sectores recién mencionados, y la industria manufacturera y el sector de minas y canteras, por el contrario, siguen perdiendo empleos con el 2,2 % y 3.1 % respectivamente respecto al año pasado.

Los valores desmienten el relato, casi lo mismo que pasó con la reforma de la fórmula de ajuste jubilatorio o con la supuesta recuperación del salario real. El Gobierno no está dispuesto a convalidar aumentos más allá del 14 o 15 % y la supuesta cláusula gatillo para recuperar lo perdido este año se transformó en una nueva falacia, ya que, tal como ocurrió en Mendoza, se ofrece una suma fija por única vez. De esa manera para el 2018 los asalariados tendrán doble pérdida: la acumulada este año -porque los aumentos se calcularán sobre un salario atrasado- más la de 2018, donde como se vio en la oferta realizada por el gobierno mendocino, el aumento real apenas supera el 8%. Si a eso le sumamos el aumento de los combustibles y los servicios que colaboran en no detener el proceso inflacionario, el panorama es por lo menos inquietante.

Pero si estos datos micro no dan para ilusionarse con recuperación alguna de la economía en el Año del Perro que se inicia, los datos macro tampoco. La consultora especializada en comercio exterior ABC difundió un informe el jueves en el cual adelanta que las ventas a Brasil cayeron un 6,3% interanual y el déficit comercial con ese país ya llega a los 7.300 millones de dólares, una réplica de lo que pasa a nivel general de exportaciones e importaciones de la Argentina con el Mundo.

Mientras la preocupación por el rojo aumenta, pasa lo mismo con el elevado nivel de deuda que toma la Argentina, a lo que suma ya la preocupación de algunos economistas por lo que está pasando con la relación pesos-reservas que parece habérsele descontrolado al Banco Central. Si sumamos los pesos exigibles por los que tendría que responder el BCRA es decir masa circulante más LEBACs, más pases y lo dividimos por reservas estamos en una paridad de un dólar cada 39,40 pesos, lo que muestra la magnitud del problemón que tiene oculto en sus bóvedas Federico Sturzenegger.

Más allá de los discursos, los datos objetivos y reales vuelven a marcar que cada medida del gobierno en materia económica, social o laboral solo profundiza un modelo de reprimarización que no decae y es también toda una definición de los tiempos por venir.

Tamaño del texto
Comentarios
Roberto
03-12-17 09:34
Te dicen que LLUEVE y te están MEANDO...
Tu comentario:
Más de Opinión
En Guerra
El dictamen del juez Claudio Bonadío, conmocionó la semana política, pero también sirvió para sacar de agenda urticantes temas que van desde el todavía no encontrado ARA San Juan hasta la reforma laboral y previsional.