La era #Hashtag
Domingo, 8 de octubre de 2017El gran desafío de la oposición cualquiera sea el color que tome será romper esa lógica donde el slogan es más importante que lo que pasa o lo que viene, no es un trabajo menor.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

A escasas dos semanas de las elecciones el Gobierno parece haber logrado su máximo objetivo, que los comicios no terminen de apasionar a la sociedad, polarizar al máximo la contienda con centralidad bonaerense y no discutir nada de importancia para la construcción de un país.

Se podría escribir que se logró que no se discuta que modelo de país queremos construir, pero no es del todo correcto, lograr que el debate se reduzca a tres o cuatro hashtag (#SeRobaronTodo #NoVuelvenMas #MacriGato #SonlaDictadura) es toda una definición de modelo de país; uno en el cual solo tienen poder de decisión los factores concentrados de poder y los repartos de beneficios también se concentran.

Si un error grave se puede achacar a gran parte de la oposición es que entró fácilmente en ese juego, único que parece interesar a los principales medios en sintonía con el armado de un escenario de discusiones intrascendentes y poco edificantes.

No es casual que no se encuentren espacios para debatir la marcha de la economía o los proyectos que pueden tratarse de aquí en adelante. Todo el peso de poner alguno de esos temas en la consideración pública parece pasar por la ex presidenta de la Nación, algo que al oficialismo le termina conviniendo por qué rápidamente se deriva al hashtag como toda respuesta o propuesta.

El gran desafío de la oposición cualquiera sea el color que tome será romper esa lógica donde el slogan es más importante que lo que pasa o lo que viene, no es un trabajo menor requiere no solo de conocimiento y estudio sino también de inteligencia para ganar espacios en lugares que no están dispuestos a cederlos ni tampoco a debatir temas que puedan transparentar sus intenciones.

En este espacio semana a semana reflejamos gran parte de los números de la economía que no ganan espacio significativo o son mostrados como logros sin poner el contexto. Ese es parte del debate que no se da, la política pierde por goleada ante el avance significativo de nuevos modelos de construcción de comunicación y de acumulación de poder.

La explosión de ventas de autos cero kilómetro puede ser un buen dato, pero si lo cruzamos con que este año las estrellas son las chatas y la importación de pickup, ómnibus y camiones se disparó 623,6% -según un trabajo de la Radar Consultora- quizás el furor no sea tan satisfactorio para la industria y el trabajo nacional.

El trabajo de Radar pone en debate uno de los famosos brotes verdes que pregonan los funcionarios del Ejecutivo. Según el Gobierno el crecimiento de las importaciones en el rubro bienes de capital demuestra que se está poniendo en marcha el aparato productivo nacional. Sin embargo el revelador trabajo de la consultora especializada en comercio exterior y sectores productivos marchita el brote con la misma rapidez que todos los otros anunciados por el oficialismo en su raid electoral.

El rubro Bienes de Capital es tan amplio que desarticula el mensaje en apenas un par de planillas. El discurso del Ejecutivo seria real si el aumento de importaciones fuera centrado en maquinarias de producción e industrializadas, sin embargo bajo la denominación se encubren los ómnibus y camiones, teléfonos celulares, computadoras, maquinaria vial, y otros tantos rubros.

Al desagregarlo se confirma la explosión de camionetas, ómnibus y camiones, maquinaria vial y maquinaria agrícola, pero contrariamente los rubros maquinaria para aplicaciones industriales perdió 19 puntos, herramientas y maquinas herramientas cayó 43,8 % y 43,6 % la importación de motores, bombas, válvulas y componentes.

Como se ve lo que explota es la importación es productos terminados que no aumentan el trabajo y la industria nacional sino más bien compiten con ella desarmándola y poniéndola en peligro, tanto como el trabajo de quienes se desempeñan en estas industrias.

El furor importador, que el Gobierno niega sistemáticamente a pesar de los números irrefutables, más la libre disponibilidad de giro de divisas y la apuesta a la bicicleta financiera que auspicia el Estado argentino generan una sangría de divisas solventada con endeudamiento que es mirada con cuidado hasta por los propios aliados de la Alianza PROUCR.

La agencia internacional especializada en información económica y financiera Bloomberg publicó esta semana un informe sobre la toma de compromisos en moneda extranjera por parte de las naciones que pone a Argentina como principal tomadora de financiamiento desde diciembre de 2015, por encima de países como China, Corea, México, Arabia Saudita, Rusia y Turquía.

Desde la asunción de Mauricio Macri se emitieron bonos por 55 mil millones de dólares y antes que finalice 2017 tiene prevista la emisión de 5.300 millones más. El presupuesto 2018 contemplaría, según declaraciones del ministro Caputo, unos 40 mil millones de emisión de Bonos.

Es común escuchar a los aduladores de turno decir que tomar deuda para infraestructura no es malo, sin embargo el propio Banco Central los desmiente, según los últimos datos disponibles de la entidad financiera en los primeros 8 meses de este años salieron capitales por 30.117 millones de dólares, si a este descomunal número de fuga de divisas se le suma la cuenta de turismo la cifra llega a 38.788 millones de dólares, de esta manera se puede decir que casi 90 dólares por cada 100 que entraron por la emisión de deuda ya están otra vez fuera del país, o sea nada de endeudarse para crecer como gritonean los visitantes de sets televisivos.

En dos domingos el Gobierno seguramente obtendrá un resultado electoral entre aceptable y bueno, que dará aire al ala más dura del Gobierno para profundizar las reformas y entrar en zona de riesgo inevitablemente y ya no lo dicen los opositores más acérrimos, esta semana el respetadísimo Pablo Gerchunoff, una espada intelectual del radicalismo en un reportaje concedido al Diario El País -de lectura obligatoria- asegura: "Argentina no tiene una noción colectivamente compartida de normalidad distributiva. ¿Puede abrir la economía a la velocidad a la que la abre Chile? No. ¿Por qué? Porque Chile nunca tuvo la industria argentina. Si se hace una apertura económica hoy, en un día Argentina tiene 500.000 desocupados nuevos y 60.000 piqueteros más. Macri habla mucho de cultura del esfuerzo e igualdad de oportunidades. ¿Alguien puede estar en contra? Pero sabemos que no es verdad. ¿Se puede dar un mensaje más contradictorio con la meritocracia que elegir a tu Gabinete y a tus colaboradores entre tus amigos? Y lo digo yo que soy un votante de Cambiemos."

No hace falta agregar mucho más, solo que son necesarios más debates y menos hashtag.

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