ENTREVISTAS
Mariú Carrera: "Todos tenemos un equilibrista adentro"
Viernes, 6 de octubre de 2017Con una performance multidisciplinaria, la artista presenta el sábado su nuevo libro. Un diálogo sin tiempo, inspirado en la búsqueda de verdad y justicia.
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

En este su camino atravesado por el arte, pero también por la búsqueda de memoria, verdad y justicia, es que Mariú Carrera abre su alma para entregar al universo un nuevo libro titulado: "El equilibrista".

Convencida del abrazo y la construcción colectiva, es que a la actriz, directora, escritora, y ferviente militante por los Derechos Humanos, se le ocurrió la idea de presentar el ejemplar con una propuesta diferente. Una intervención performática en la que se cruzan el teatro, la radio, la música y lo visual.

En la realización de la puesta, que se presenta este sábado en el Teatro Julio Quintanilla, la acompañan los artistas: Enrique Lucero, María Eugenia Moreno y Pamela Hübbe. Todos juntos buscarán abrir un espacio de reflexión para pensar junto al público la construcción de nuestra memoria colectiva.

"Siempre hablé largo y tendido con Marcelo, mi hermano.

Lo hicimos siempre y no hay poder que nos impida seguir haciéndolo.

Nunca fue importante el lugar o la distancia para comunicarnos.

Aquí cuento las cosas de las que él sigue contándome.

También cuento lo que necesito sacar del cuerpo porque es bueno compartir y recuperar el humor".

Con estas palabras introductorias es que Mariú nos pone en contexto con su libro. Un libro que es la puerta a una conversación sin tiempo y espacio con su hermano Marcelo, detenido desaparecido por la última dictadura militar. De este ida y vuelta se desprenden relatos que emergen del alma de Mariú, escritos con delicada poesía y sensibilidad, y que le permiten imaginar a la autora algunas respuestas que siempre buscó. El arte de tapa además está ilustrado por su nieta mayor, Martina Bravo Araujo.

En una entrevista con SITIO ANDINO, Mariú Carrera habla de ese encuentro y también de otros temas, como la desaparición de Santiago Maldonado y el clima actual de la cultura en la provincia:

-¿Cómo fue el proceso de este libro que termina convirtiéndose en una propuesta performática?

-Yo empecé a escribir este libro hace bastante. Siempre he escrito y este libro fue en el tiempo en que estaban haciendo las excavaciones por el Equipo Argentino de Antropología Forense acá en Mendoza. Ellos vinieron muchas veces, a nosotros como Familiares de Detenidos Desaparecidos nos significó un enorme proceso. Y un maravilloso proceso a la vez, de una búsqueda de tantos años y bueno, de ir colectivizando ese momento, esos momentos. Vivirlo juntos como hemos vivido tantas cosas. Y yo ahí fui escribiendo mucho porque en realidad ese tipo de situaciones o esos lugares que parecen tétricos, que nadie quiere pensar en eso, y resulta que cuando uno está ahí involucrado lo ve desde otro lugar. Me sugirió muchísimas otras cosas. Y bueno, seguramente será por la desaparición forzada, por todas estas cosas que nos tocó vivir, siempre dialogué con mi hermano mucho y esta fue una nueva forma de encontrarnos. De confiar de que más allá de las formas, y en mi caso a través del arte, es posible seguir dialogando con los que uno quiere.

-¿Y cómo surgió lo de presentarlo en escena? "El Equilibrista", es un libro teatral. Te cuento algo, yo no soy de leer en voz alta y este libro lo estoy leyendo en voz alta. Me dio la sensación de que tenía que materializar la palabra.

-¡Ay qué bonito!, bueno me encanta eso, ¡qué precioso! Mirá, te cuento cómo se dio. Yo lo tenía ya escrito al libro y lo tenía ahí, buscando la plata para poder editarlo. Y nos decidimos a hacerlo y entonces yo les conté a los chicos que me gustaría hacer una presentación diferente, algo que tenga que ver con nosotros directamente, que es lo teatral, el escenario. Ellos ahí nomás se prendieron. Me refiero a Enrique Lucero a la Pamela Hübbe y la invitamos a María Eugenia Moreno y empezamos un trabajo colectivo. Un trabajo en donde todos hemos participado, donde todos hemos opinado, donde nos hemos divertido y le hemos buscado la vuelta a esa construcción colectiva hasta llegar a la síntesis de eso. Y bueno, ha sido realmente enriquecedor. Vos sabés que los espacios colectivos son maravillosos, es como una comunidad en la que uno va funcionando. Yo en lo colectivo me siento muy cómoda y muy agradecida. Esto nos viene bien hacerlo, va a significar tales cosas, bueno, le fuimos encontrando toda la vuelta y lo consideramos como una performance. Una memoria performática, porque enlaza las distintas áreas del arte. Donde desde cada lenguaje hemos podido aportar.

La motivación ha sido buscar que el público se entusiasme con la lectura, ¿no? Con la lectura en cualquier de sus formatos y entonces también se nos ocurrió -quizás por esto mismo que decís, de la necesidad de leer en voz alta- que hubiera una parte de radio teatro donde están los diálogos. La actuación pero desde la voz. Y la interpretación desde ahí. Hay también dos monólogos. La música en vivo. Como algo que está ocurriendo en el presente, que está sucediendo y que finalmente entregamos el trabajo a la comunidad.

-En el libro construís un personaje ficcional que es "el equilibrista", que te permite el diálogo con tu hermano Marcelo. También hay otros capítulos donde te imaginás la muerte de un represor o ese sujeto que nunca vio nada. Me parece que en este libro hay una redención, una liberación a través de la imaginación. Como te permitís imaginar cosas o situaciones que son difíciles, ¿no?

-Sí, yo creo que todos tenemos un equilibrista adentro, que por ahí nos falta confiar que tenemos ese equilibrista. Confiar en ese valor que tenemos adentro, en esa cosa que puede ser nuestra intuición, nuestra alma, no lo sé... Que es algo que guarda un gran tesoro, digamos. Por ahí es agobiante la realidad, sólo está realidad, y nos olvidamos de esa otra realidad que también existe, entonces cuando te abrís a ese espacio... Y a mí se me abre el espacio del alma cuando aparece el arte, entonces ahí puedo dejar que a través de ese canal que será la imaginación, bueno, aparezcan las respuestas que uno anda buscando. Que aparezca esas espinas que quedaron en el alma para que salgan y se vayan, se retiren, que nos dejen un camino más liberado. Creo que sí, que es liberador, que siempre es liberador. El arte es liberador y a la vez es una denuncia. Y cuando uno denuncia también libera, cuando uno se ríe también libera, cuando uno reflexiona también se libera porque algo alcanzó a ver. Algo alcanzó.

-¿Cuánto en tu vida rondó esta idea del equilibrio? ¿Lo has logrado alcanzar después de todo lo que te tocó pasar?

-Y vos sabés que yo soy de Libra (risas) y el equilibrio me ha rondado. Se ve que muchas cosas me deben haber pasado para que lo consiga. Con toda honestidad, creo que lo consigo lunes, miércoles y viernes, y lo pierdo martes, jueves y sábado. Me parece que es una construcción que por supuesto, cuando ya sos más grande, yo ya tengo 68 años, hay cosas que ya se han afianzado. Y hay otras cosas que se vuelven a mover. ¿Qué decirte de la desaparición forzada de Santiago Maldonado? Nos atraviesa y nos toca en las fibras más íntimas. Y el acompañar a esa familia, para nosotros es volver a acompañarnos a nosotros mismos, a nuestros padres. Porque hace 40 años rondamos solos por las calles. Esto también, a lo mejor, es acompañarlos a ellos. Es muy doloroso, pero a la vez también quizás es sanador porque nosotros no pudimos tener esa compañía, la tuvimos mucho años después. Y bueno, el buscar y el exigir justicia por Santiago Maldonado es también una continuidad. Una continuidad de las tareas que te tocan hacer en la vida. ¿Para qué? Para despertar consciencias. Creo que al final de todo, es para eso: para despertar la consciencia humana, ¿no? La consciencia que anida en todos, pero que en algunos está tapada como con una lápida de piedra, de mármol, con algo duro que no la deja salir. Y bueno, todas las cosas, son para poder ablandar esos estratos, poderlos poner de otra manera, poder sacar la voz a pesar de todo. En medio de eso hay veces que se tiene equilibrio y hay otras veces que se pierde. La cosa es que a mí me parece que para ser realista, creo que no sé si hay alguien que tenga equilibrio siempre. Yo sí sé que tengo la decisión de buscarlo siempre. De que si se me pierde, tengo ciertos caminos para volver a recuperarme. Y que hay momentos en que hay que aguantarse la pérdida del equilibrio. Vivir mal esos días, porque uno vive mal cuando está fuera del eje.

-Hoy el pueblo sale a pedir por la aparición de Santiago Maldonado. ¿Cómo ves el presente en materia de Derechos Humanos?

Muy delicado. Se han perdido, se han atropellado, se han llevado por delante derechos conseguidos, con luchas, con sacrificios. Se los han llevado por delante. Pero yo creo que están equivocados y que las cosas van mucho más rápido que antes. Es decir, están equivocados al creerse impunes, al creerse que todo lo pueden, al no haber aprendido de las barbaridades que hicieron otros y por las cuales fueron castigados. No han aprendido. A uno no lo tiene que atropellar un tractor, para darse cuenta que los tractores existen. Y bueno..., yo creo que es duro, que va a ser más duro, porque el plan que quiere imponer y que van imponiendo no va a ser aceptado con facilidad y ellos están armados. Están armados hasta los dientes. Y cuentan no sólo con armas de un tipo, sino que cuentan con medios que les son afines, que los sostienen, que los dirigen también. Es grave la situación, pero son las subidas y bajadas de los pueblos en la historia. Nada es eterno ni quieto. Las cosas en una etapa te van muy bien y en otra etapa descendés o te estrellás. Eso es lo que pasa, ¿eh? Es como un río, viste que hay momentos que va tranquilito y hay momentos que baja turbulento y uno va marchando en ese río, va andando por ahí.

-Por lo que hablamos recién, ¿creés que en este contexto hay una conciencia colectiva más despierta?

-Yo creo que sí. Creo que también hay una lamentable y real brecha, que está sostenida en muchos casos por una forma muy estructurada de mirar. Como si el país fuera de River o de Boca, entonces si vos sos de River tenés que destruir todo lo que es de Boca. Acá, en el gobierno anterior inevitablemente han habido muchos errores, pero no se ha rescatado absolutamente nada. Y hay gente que nos rescata nada y eso no está bien. Es como creer que sólo uno tiene razón, que un país se puede gobernar por los de un solo color. No sé. En definitiva no es fácil hablar de esta situación tan compleja, pero creo que vamos a vivir momentos duros, que los estamos viviendo y que hay que sostenerse entre los compañeros. Que hay que reubicar a los equilibristas. Acercarse. Aquel que todavía no sabe que es equilibrista pero lo es, y aquel otro que se está haciendo el mono, aunque sea mi primo, chau loco se está haciendo el mono, ¿entendés? No aceptar la mentira porque hay mucha mentira alrededor y hay que pisar en una cuerda real, no podemos dejarnos engañar. Hay que tratar de no dejarse engañar, de no comprar espejitos de colores, como hace -no sé- más de 500 años. Comprando espejitos de colores, ¿viste? La situación es brava.

-¿En momentos complicados que rol juega el arte? En la época de los militares el arte se leía como una amenaza, pero fue resistencia también, ¿no?

-Claro. Acá mientras no existieron los juicios el arte fue la posibilidad de denunciar a través de personajes, de cosas, de aquello que sabíamos de cómo se los habían llevado, de qué había pasado. Y surgían personajes, a veces con humor, a veces no, pero surgen cosas para denunciar. Cuando aparece la justicia a lo mejor el arte va tomando otros aspectos y se vuelve más reflexivo, recreativo, pero siempre tiene que estar engarzado en la realidad, porque es con materia real con que se hace el arte. Cualquiera de las artes. Es con materia real. Las vasijas no se hacen con la idea solamente, se hacen con barro.

-¿Molesta el arte a la gente que necesita que el pueblo no piense?

-Pero por supuesto que molesta, claro que molesta. Y molesta porque lleva a la reflexión, lleva a pensar, lleva a darse cuenta. Vos pensá: el General San Martín firmó un decreto para que los artistas, los actores, fueran enterrados en Campo Santo, porque eran considerados seres endemoniados. No podían estar en Campo Santo porque eran endemoniados, entonces imaginate, eso no es casual, es que siempre molestaron. ¿Por qué? Porque vos para poder hacer arte tenés que plantearte la realidad de los hechos que vas a tocar y tenés que ser verdadero, sincero. Yo no puedo actuar si no lo estoy haciendo de verdad, de corazón, con todo el cuerpo. No me sale, no sale. No se saca técnicamente nada. El trazo de un plástico, de un pintor en una tela, es un trazo real. Entonces, eso parece pequeño, pero sin embargo tiene una potencia que se ve que es molesta, para aquel que no quiere el bien de los demás.

-¿Cómo ves que se vive el clima cultural acá en la provincia?

-A mí me parece que se vive hoy con contradicciones, ¿no? Que no está fácil. Pero a la vez se vive..., bueno los compañeros de distintos grupos, viven con mucha creatividad, viven con mucho entusiasmo. Seguramente por esto de vivir colectivamente las cosas. Por eso, por el grupo. Hay grupos que se inician ahora y hay grupos que llevan años trabajando juntos y son una familia y se resuelven muchas cosas en los grupos. Está esa compañía necesaria. Y está ese espacio en donde de alguna manera aparece el alma y el alma es como la vela de un botecito, ¿no?, sino tiene vela el botecito se va a la deriva. Y si aparece la vela, bueno, lo podés hacer funcionar.

-Por estos días se realiza la Feria del Libro en Mendoza y este libro se presenta por fuera. ¿Esto fue azaroso o fue una decisión?

-Fue azaroso, porque pedimos la sala para esa fecha, pero con toda honestidad, ante esta pregunta..., yo no me sentiría tan cómoda hoy día. No lo sentiría. Han pasado cosas muy duras. Nos hemos sentido sumamente desilusionados de muchas cosas, y que pasan cómo que 'esa' es la cultura. Hoy que me lo decís y lo pienso así. Lo pienso de antes, pero te lo digo ahora. Pero no fue con ese propósito. La sala la conseguimos y nos encanta poder estrenar y hacer esto en el Quintanilla porque es un teatro muy de teatro independiente, de muchos recuerdos, y bueno, eso fue lo que nos llevó a decidir esto, a hacer esta fecha.

  FICHA: PRESENTACIÓN "EL EQUILIBRISTA. MEMORIA PERFORMÁTICA". Día: sábado 7 de octubre. Hora: 22. Lugar: Teatro Julio Quintanilla. Subsuelo Plaza Independencia. Entrada: $100.   

-La gente que quiera adquirir el libro, ¿cómo puede hacer?

-Una parte va a hacer el mismo día, vamos a tener libros a la venta. La otra parte es la página. Tenemos una página y entonces ahí vamos a poner un teléfono, que no sé si ya está puesto, y el que lo quiera lo da a poder adquirir.

Para ingresar a la página hacer click aquí. 

-Fotos: Facebook El Equilibrista Memoria Performática. 

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