Cómo cambió Diana a la monarquía británica
Jueves, 31 de agosto de 2017Lady Di, como la nombra el mundo, marcó un antes y un después en la relación de la corona inglesa con el mundo.

La princesa Diana, una maestra de preescolar catapultada a la fama por su matrimonio con el príncipe Carlos, arrastró a la estirada realeza de Gran Bretaña al mundo moderno. Diana tuvo una conexión directa con el público -corriendo una vez su propia carrera en una amplia falda blanca y un suéter holgado- y promovió causas mucho más allá de lo convencional para la época, como el retiro de las minas terrestres y la investigación del sida. Ese vínculo sigue vivo a través de sus dos hijos, quienes adoptaron el acercamiento más personal de su madre a la monarquía y en el proceso revitalizaron la institución.

"Ella fue la primera integrante de la realeza que realmente llegó al corazón del público", dijo Sandi McDonald, una mujer de 55 años del sur de Londres, afuera de una exhibición de los vestidos de la difunta princesa en el Palacio de Kensington.

"Pienso que sus hijos son iguales. El público sencillamente los adora".

Guillermo y Enrique son los recordatorios más obvios del impacto de Diana. Han hablado abiertamente sobre sus propios problemas de salud mental tras perder a su madre a temprana edad, rompiendo tabúes del mismo modo en que Diana abrazó a pacientes de sida.

Tras haber sido absorbida por la maquinaria real cuando apenas tenía 20 años, Diana encontró su norte al percatarse de que el público estaba fascinado con cada una de sus ideas, dice el sociólogo Ellis Cashmore. Diana fue capaz de manipular ese interés para promover causas como la limpieza de minas terrestres y contando su lado de la historia cuando su matrimonio colapsó en medio de la relación del príncipe Carlos con Camila Parker Bowles, quien más tarde se convirtió en su segunda esposa.

Cooperó de manera encubierta con el biógrafo Andrew Morton para hacer pública su historia, usando un intermediario que grabó cintas con sus respuestas a las preguntas del autor para que ella pudiera negar que se haya reunido con Morton.

"Eso que hizo fue bastante extraordinario", dijo Morton. "Aquí estaba ella, contándome los detalles más íntimos de su vida -de esta mujer llamada Camila, de sus desórdenes alimenticios, de sus tímidos intentos de suicidio- a mí que era un relativo extraño. ... Ella estaba hablando de cosas de las que ninguna princesa había hablado antes".

Al crecer, Guillermo y Enrique heredaron la habilidad de Diana para comunicarse. Para deleite de fundaciones a beneficio de la salud mental, los príncipes y la duquesa de Cambridge han encabezado una campaña para convencer a la gente a abrirse sobre sus problemas.

Diana también cambió las expectativas del público sobre las figuras nacionales, argumenta Cashmore, quien dice que los británicos ya no estaban satisfechos con una monarquía distante. El don de gentes de sus hijos ha llevado a la especulación, a menudo negada, de que Guillermo asumirá el trono una vez que muera la reina, y no su menos popular padre.Simple y llanamente, Diana cambió a la familia real, dijo Jenny Glossop, una admiradora de Worcestershire que visitó la exposición de vestidos en el Palacio de Kensington. Vanidades.- 


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