Bolt se lesionó y no pudo terminar su última carrera
Sábado, 12 de agosto de 2017El astro del atletismo mundial debía realizar la última posta de su equipo, pero a mitad de recta, tuvo que pararse y ni siquiera pudo cruzar la meta.

Fue un final dramático. Un adiós tristísimo. Un hasta siempre absolutamente inapropiado para el mejor atleta de la historia. Tendido sobre el tartán, lesionado, sin poder acabar la última carrera de su fabulosa trayectoria. Pero así terminó el jamaicano Usain Bolt en los Mundiales de Londres. Por los suelos, sin su esperado oro, casi olvidado por los fans que siempre lo adoraron y hoy prefirieron festejar la victoria de los suyos.

Ganaron los británicos el relevo 4x100, mientras el astro Bolt se revolvía sobre el tartán, tendido en la calle 5 de Jamaica, incapaz de concluir la última carrera de su vida profesional..

Ni en sus peores pesadillas podía haberse imaginado el astro del atletismo mundial que el destino le habría reservado, a sus 30 años, un adiós tan grotesco y tan impropio de su figura.

Pero sucedió. Cuando todos los fans que llenaban el Estadio Olímpico de Londres esperaban que Bolt se resarciera de su inesperado bronce el pasado sábado en la final de los 100, el jamaicano hizo lo que nunca había hecho antes: lesionarse y no acabar.

Sucedió en la última posta de su equipo, la que debía llevar a Bolt a redondear su incuestionable gloria con su último oro mundial, el que habría sido el duodécimo.

Pero, a los pocos metros de recibir el testigo, empezó a cojear. El astro siguió como pudo aún unos cuantos metros más y, mediado el último cien, se lanzó sobre el tartán agarrándose la parte trasera de una de sus piernas.

Luego dio una espectacular voltereta sobre sí mismo, como si todo fuera un circo del absurdo, y se quedó tendido sobre la pista, sin poder concluir la última carrera de su excelsa trayectoria, mientras sus rivales cruzaban los cuadros como centellas.

Los primeros fueron los británicos, en 37,47 segundos, seguidos de los estadounidenses (37,52) y de los japoneses (38,04).

"Es un calambre en los isquiotibiales de su pierna izquierda, pero mucho del dolor que tuvo fue de la decepción por perder la carrera", afirmó el médico de la selección de Jamaica, Kevin Jones.

"Las tres últimas semanas han sido duras para él, lo saben. Deseamos lo mejor para él", concluyó el doctor.

Por entonces, Bolt seguía sin emerger de las entrañas del estadio. Acababa de vivir el momento más extraño y contradictorio de su fabulosa carrera.

El público inglés no podía dejar de festejar el impensable oro de sus atletas, mientras su ídolo yacía sobre el tartán, sufriendo su drama.

Pareció una escena irreal. Una opereta montada para alimentar el show que siempre acompañó al mejor velocista de la historia.

Pero Bolt siguió tendido, revolviéndose, hasta que llegó la asistencia, que tardó un poco, y también lo hicieron sus compañeros.

Luego, como si se hubiera recuperado milagrosamente, se levantó rápido, con gesto contrariado, dando a la cabeza y con una media sonrisa al tiempo, quién sabe de qué.

"Todos estábamos emocionados (antes de la carrera) y, simplemente, ocurrió (la lesión). El nombre de Usain Bolt vivirá por siempre", señaló Omar Mcleod, compañero de relevo del astro.

"Usain no podía parar de pedirnos disculpas", añadió Julian Forte, otro de los relevistas jamaicanos, en declaraciones a la BBC.

Tras levantarse, al astro jamaicano se le vio hacer algún tímido saludo hacia la grada, antes de desaparecer en las entrañas del Estadio Olímpico, sin que los fans parecieran darse cuenta, y mientras sus compañeros atendían a las cámaras de televisión.

En la grada, apenas se oyeron los habituales gritos de "¡Bolt, Bolt!". El público seguía festejando el triunfo británico, ajeno al drama de su gran ídolo. Como si nunca lo hubiera sido. Como si el genio jamaiquino no hubiera conquistado ocho oros olímpicos y 11 planetarios, dos platas y un bronce mundiales.

Tras su derrota el pasado sábado ante el villano Justin Gatlin y el joven Christian Coleman en la final de los 100 metros, en las especulaciones sobre cómo sería su adiós definitivo, los hinchas esperaban cualquier metal.

Pero no estaban preparados para tan dramático final. Menos después de que el ídolo local, Mo Farah, tampoco tuviera la despedida soñada, un último doblete dorado, antes de cambiar las pistas por el maratón.

Tras su oro en los 10.000, Farah no tuvo su habitual final diabólico en los 5.000, pero, al menos, tuvo una plata con la que subirse al podio para festejar con su familia.

A su lado, en el primer cajón, el etíope Muktar Edris (13:32,79), el primer hombre en batirlo en los últimos seis años, lo abrazaba con admiración. Y el estadounidense Paul Chelimo, bronce, se sumaba a la fiesta.

"Ha sido tremendo, ha sido un gran viaje, pero ha sido increíble", dijo Farah, el hombre que logró el doblete en los Mundiales de Moscú 2013 y Pekín 2015, y en los Juegos de Londres 2012 y Río 2016.

"El mejor ganó hoy. Di todo lo que tenía, no me quedaba nada más al final", añadió la estrella local, tras complacer a la hinchada con su "Mobot", su particular gesto tras las vitorias.

Antes del drama de Bolt, Allyson Felix había conquistado su medalla número 15 en los Mundiales, un récord, como parte del cuarteto estadounidense que ganó el relevo 4x100.

La antigua campeona mundial es ya la atleta más laureada en la historia del certamen, con una presea más que el propio Bolt y la también jamaiquina Merlene Ottey. Y si el sábado gana el 4x400, extenderá su registro a 16.

En una tarde-noche no muy propicia para las viejas glorias, la australiana Sally Pearson dejó atrás años de lesiones para, a los 30, lograr su segundo título en los 100 metros vallas.

Y la rusa Mariya Lasitskene confirmó las previsiones alcanzando, bajo bandera neutral, el oro (2,03 metros) en la final de salto de altura en la que la española Ruth Beitia, vigente campeona olímpica, concluyó última. La plata se la llevó la ucraniana Yuliia Levchenko y el bronce, la polaca Kamila Licwinko.

Finalmente, el francés Kevin Mayer, subcampeón el año pasado en Río, se convirtió en el nuevo campeón del mundo de decatlón, con 8,768 puntos, mientras que el alemán Johannes Vetter se convirtió en el nuevo rey de la jabalina con un lanzamiento de 89,89 metros.

Fuente: DPA




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