Pensando en verde
El dólar y los tres escenarios que se vienen tras las PASO
Sábado, 12 de agosto de 2017Tres claves de lo que viene a partir de las primaras. Pragmatismo, volatilidad y tasas de interés como incógnita.
Por: Federico Manrique fmanrique@sitioandino.com.ar

Más allá de lo que pase en las elecciones de este domingo a nivel país, hay cosas que cambiaron y que marcarán la agenda económica seguramente de aquí a fines de 2017. En relación al dólar y la política monetaria y económica, esto es lo que se viene luego de las PASO:

1-Un modelo más administrado, pragmático y menos libre.

Desde que asumió en el Banco Central, Federico Sturzenegger, marcó un cambio rotundo en la forma en la que el Banco Central iba a lidiar con el dólar en la Argentina. Luego de la eliminación del "cepo" se aplicó lo que se conoce como "libre flotación" del dólar. Esto es que la cotización del peso argentino en relación a la divisa norteamericana se fija por oferta y demanda. Si más gente quiere comprar dólares esto hará que el precio en pesos de la divisa suba. Si, en cambio, la demanda baja, la cotización sigue el mismo camino porque hay más oferta de dólares. En este caso los distintos actores económicos quieren hacer otras cosas con sus pesos, desde consumir a comprar Lebacs o invertir en plazo fijo.

Con el Kirchnerismo en el poder, desde el Banco Central se venía aplicando un modelo de "flotación administrada" donde el Banco Central era mucho más activo a la hora de fijar cuál era el tipo de cambio. En ese momento se buscada un ancla cambiaria para combatir la inflación con el dólar como herramienta. Pero se llegó al cepo cuando el nivel de reservas del Banco Central hacía imposible intervenir de forma activa para sostener el tipo de cambio frente a una fuga de capitales creciente.

Con la inminencia de las PASO y una creciente incertidumbre sobre el rumbo económico, que llevó a empresas y particulares a buscar refugio en el dólar, haciendo que la cotización cruce la barrera de los $18, el modelo más "purista" de libre flotación del tipo de cambio comenzó a crujir. Sturzenegger y el Banco Central debieron salir a intervenir fuerte y vendieron en solo dos semanas U$S1.600 millones de las reservas para mantener al dólar bajo el umbral de los $18. La volatilidad del tipo de cambio obligó a corregir el rumbo (ver gráfico).

Con este antecedente, de aquí a octubre seguramente veremos a un Banco Central mucho más pragmático que purista. El modelo de "libre flotación" será más administrado porque un dólar a $18 o más empieza a ser un problema para un gobierno que intenta desesperadamente domar a la inflación y encajarla en un sistema de metas que busca ser creíble.

2-Un síntoma recurrente.

El dólar sigue siendo la fiebre. Los argentinos, desde el empresario al padre de familia asalariado, siguen buscando en la divisa norteamericana refugio en momentos de incertidumbre, no importa si son generados por problemas propios o shocks externos. Con el nuevo gobierno no cambió una constante de décadas en la economía nacional. En el último año y medio la cotización del dólar en Argentina sufrió y se movió por problemas mayoritariamente externos, desde el Brexit al triunfo de Trump en Estados Unidos, pasando por los problemas económicos de Brasil y la crisis política de su presiente Michel Temer. Recién con las PASO la inestabilidad del dólar e incertidumbre se puede atribuir a cuestiones domésticas (Ver gráfico).

Con un paciente cada vez más propenso a hacer picos de fiebre (subas del dólar), el Banco Central tendrá entonces más presión de aquí a fin de año al menos para seguir de cerca y actuar mucho más activamente sobre el tipo de cambio. Está probado que pensar en pesos independientemente del dólar por ahora no es posible.

3-Presión sobre las tasas de interés.

Un dólar recalentado le mete presión a un Banco Central que tiene como objetivo prioritario el combatir la inflación. Será clave, entonces, la evolución que tendrán las tasas de interés de aquí a fin de año.

Para que el plan de metas inflacionarias del Banco Central funcione, tiene que ser siempre más rentable para el ahorrista / inversor quedarse en pesos antes que en dólares. Es la única forma de combatir la inflación por medio de la restricción del dinero circulante (demanda) y de mantener tranquilo el tipo de cambio, porque también una disparada del dólar repercute sobre los precios y los costos dolarizados de las empresas y ciertos insumos.

Hasta antes de las PASO, el Banco Central buscó controlar al dólar vendiendo reservas (U$S1.600 millones en dos semanas), que al cierre de la semana quedaron en U$S48.368 millones. Pensando en lo que viene de aquí a las elecciones de octubre, si las tensiones sobre el tipo de cambio se mantienen es de esperar que el Banco Central avance en una nueva suba de tasas de interés (Pases activos entre bancos o Lebacs). La inflación sigue siendo un problema y ya desde el propio gobierno descartan que se cumpla la meta máxima del 17% de inflación a fin de 2017. El riesgo / peligro colateral de que vuelvan a subir las tasas de interés en pos de bajar la inflación es que se enfríe la recuperación de la economía, que ya de por sí es más tardía y débil de lo que esperaba con el cambio de gobierno.

En Twitter @Fede_Manrique
¿Seguirá todo el año la volatilidad en dólar?
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