columna política
Desencuentro
Domingo, 6 de agosto de 2017El entusiasmo numérico del Presidente no coincide con la percepción de los ciudadanos que reciben telegramas de despido, facturas de energía que duplican o triplican las anteriores o precios de alimentos en permanente suba.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Quisiste con ternura, y el amor

te devoró de atrás hasta el riñón.

Se rieron de tu abrazo y ahí nomás

te hundieron con rencor todo el arpón

(Catulo Castillo)

Así de simple como el tango, el arpón clavado con rencor en el cuerpo social y económico de un país. Una sociedad que, no aletargada, reacciona espasmódicamente ante ataques permanentes a su capacidad de consumos, de vivir -al fin y al cabo- algo más dignamente.

El entusiasmo numérico del Presidente y su extendido y multiforme equipo económico no coinciden con las noticias y menos con las percepciones de los ciudadanos de a pie, que siguen recibiendo telegramas de despido, recortes de horas trabajadas, facturas de energía que duplican o triplican las anteriores, precios de alimentos en permanente suba y, además, la incertidumbre permanente sobre su futuro.

Si tomamos como ciertos los números que el Presidente y su equipo agitan, la pregunta es por qué no se ven, por qué no se notan. Las respuestas son varias pero la primera es simple: los números no son falsos, pero si engañosos. El repunte que la Alianza PRORadical muestra, ya fue anticipado en este mismo espacio a fines del año pasado. Era lógico que después de un 2016 tan malo, los datos económicos del 2017 necesariamente tendrían que mejorar en valores interanuales, hasta por rebote estadístico. Cada valor positivo que muestra el Gobierno no alcanza siquiera a recuperar la actividad de 2015, por tanto es lógico que al laburante le cueste ver o sentir la supuesta mejora.

Pero no son las únicas razones por las cuales no se ve la mejora económica. Los investigadores del Instituto de Trabajo y Economía en su informe de coyuntura del mes de julio advierten que "el nivel de actividad medido por el

IMA (Indicador Mensual de Actividad) posiblemente arroje variaciones anuales positivas en los próximos meses, aunque no necesariamente esto sea un síntoma de recuperación en la actividad. Esto se debe a que, luego de una marcada recuperación en el cuarto trimestre de 2016 (motorizada por sectores como el agro y la construcción), el nivel de actividad se encuentra relativamente estancado desde enero: en mayo, el IMA se encuentra -1,1% por debajo del pico del primer mes del año, y prácticamente no ha crecido en los últimos meses".

SI bien la mayoría de los indicadores del IMA muestran alguna recuperación, traccionados por los despachos de cemento de la obra-maquillaje público que está haciendo el gobierno, el consumo no repunta y, para peor, también caen las cantidades exportadas. En un -2,3% las ventas según CAME y -3,9% las exportaciones.

El gran motor de empleo que es la industria sigue sin poder ponerse en marcha porque solo mejoran los sectores que no tienen mano de obra intensiva, el informe del ITEGA lo explica: "La industria, por su parte, registró en los últimos meses mejores resultados en algunos sectores, aunque la recuperación está lejos de ser generalizada. El crecimiento estuvo impulsado por eslabones asociados a la construcción, como minerales no metálicos y siderurgia, que se caracterizan por ser sectores que no traccionan el empleo. En cambio, aquellas actividades más intensivas en mano de obra (como textil, tabaco y edición e impresión) aún se encuentran en recesión. Esto explica porqué la industria continúa destruyendo empleo, contribuyendo a que el mercado de trabajo siga sin recuperarse".

El veranito electoral de los números amenaza con terminarse pronto. Las presiones que recibe la Alianza gobernante para terminar cuanto antes con esta especie de mano suelta, ya fueron leídas y escuchadas. Cumplir con las metas fiscales para 2018 y mantener la buena onda con los mercados internacionales prestadores de la incontenible pasión por la deuda, significa un ajuste gigantesco que, a juzgar por las declaraciones de los funcionarios, ya tiene nombre y apellido: trabajadores, educación y clase media.

Los proyectos de Plan Maestro, reforma del sistema previsional, leyes laborales, nuevos ajustes de tarifas, ninguno toca a los sectores concentrados de poder que siguen cosechando éxito tras éxito tanto, que hasta podrían llegar a ser parte del gabinete nacional. La incorporación del Presidente de la Sociedad Rural o de alguno de sus principales miembros del consejo directivo (post octubre), ya casi es un secreto a voces y también una clara señal a que una vez más lo de las economías regionales es otra promesa incumplida de campaña, como el Fútbol para Todos, el Impuesto a las Ganancias y el "no vas a perder nada de lo que tenés".

En una semana hablarán por primera vez los ciudadanos, cada quien sabrá qué hacer y sobre todo cómo leer lo que digan a través de su voto, la más poderosa de la voces que tenemos los ciudadanos.

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