2017
Croizon, sobre su participación en el dakar: "Quiero llegar a la Luna"
Jueves 29 de Diciembre de 2016Famoso en Francia, el corredor debutará en el Dakar pese a su cuádruple amputación.

Con 26 años, estaba encaramado al tejado de su casa, manipulando una antena de televisión, cuando recibió una descarga eléctrica brutal. Salvó la vida milagrosamente, pero la gravedad de las quemaduras obligó a los médicos a amputarle sus cuatro extremidades. Una década más tarde, después de varias operaciones y numerosas horas de terapia y rehabilitación, comenzó a nadar y a lograr proezas personales y deportivas. 

Desde entonces, Philippe Croizon (48) ha cruzado el Canal de La Mancha, el Estrecho de Gibraltar, ha completado a nado una travesía marítima por los cinco continentes, ha publicado tres libros, y ha impartido múltiples charlas y conferencias sobre motivación y resiliencia [la capacidad para superar un trauma]. Ahora, este Caballero de la Legión de Honor, un auténtico ídolo en Francia, se dispone a iniciar una nueva aventura. Va a disputar el Dakar sentado al volante de un buggy, para proclamar al mundo, una vez más, que nada es imposible; su credo vital.

Cuándo comenzó su carrera como nadador?

Antes del accidente, no hacía nada de deporte. Acepté demasiado rápido lo que pasó; un día que estaba ingresado en el hospital, vi en televisión a un nadador que estaba cruzando un canal, y dije que algún día yo haría lo mismo. En seguida me di cuenta de que ya no sabía cómo nadar... En realidad, necesité tiempo para asimilar de verdad mi nueva situación. Estuve en un centro de reeducación, y allí aprendí que lo imposible sólo está en nuestra mente. Diez años después del accidente, empecé a ir a la piscina y a entrenar cada día.

Después de sus gestas en el mar, ¿cómo se le ocurrió irse al desierto a correr el Dakar?

Siempre he sido un apasionado del automovilismo. De joven, iba a ver un rally que se hacía por la zona donde nací, y estuve también un par de veces en Magny-Cours, en el Gran Premio de Fórmula 1. También me gustaba mucho el Dakar. Seguía los resúmenes de las etapas todos los días. Afortunadamente, hoy día existe la tecnología disponible para que pueda pilotar un coche de rallies. Hace un año y algo, le dije a mi mujer que quería correrlo. A mi representante le pareció una locura, pero lo aceptó [risas]. Empezamos a trabajar totalmente de cero. Conocimos a Yves Tartarin [propietario del equipo], un experto en raids con más de quince dakares a sus espaldas, y pusimos el proyecto en marcha. Lamentablemente, el mismo día que lo anunciamos ocurrieron los atentados de París. Fue terrible... Poco a poco, se fueron sumando patrocinadores, y aunque ha sido duro, al final hemos conseguido cerrar el presupuesto para poder ir.

Cómo funciona el sistema que emplea para guiar su buggy?

Es el mismo que llevo en mi coche, pero éste, en lugar de ser eléctrico, es hidráulico. Lo controlo todo con el brazo derecho; con el izquierdo no hago prácticamente nada, sólo encender las luces y poco más. Tengo un joystick que utilizo para acelerar, frenar y girar el volante. Es como jugar a un videojuego en una pantalla gigante [risas].

¿Con qué experiencia llega al Dakar?

Me subí por primera vez al coche en marzo. Debuté con él en verano, en la Baja Aragón. También hice dos carreras de resistencia de seis horas en Francia. En octubre estuvimos entrenando por Marruecos, e hicimos también los seis días de rally [terminó decimocuarto de la categoría Open].

¿Qué tal se adaptó a las dunas?

Acabé cansado. Las etapas eran muy largas y se me hizo duro. Por eso hemos trabajado bastante la preparación física, sobre todo los hombros, para fortalecerlos; especialmente el derecho, que es con el que manejo el coche. La resistencia va a ser fundamental para poder acabar el Dakar. Creo que me he adaptado bastante bien al tipo de conducción que exigen los raids. Mi copiloto [Cédric Duplé] me ayuda mucho. Tiene bastante experiencia y ha ganado ya varias carreras. Es un gran profesional, aunque el piloto no sea muy bueno... [risas]. Su hermano irá con Yves [Tartarin] en otro coche. Ellos se encargarán de solucionar las averías que podamos tener. Yo mientras esperaré sentado en el coche [risas].

¿Quién es el piloto al que más admira? ¿Tiene algún ídolo?

¡Yo mismo! [risas]. Mi copiloto... ¡Y Nasser Al-Attiyah! Se enteró de que nos faltaba un poco de dinero para cerrar el presupuesto, y, cuatro días antes del Rally de Marruecos, vino a verme y me prometió que conseguiría la cantidad que necesitaba para hacer el Dakar [100.000 euros]. Es un gran piloto y un gran tipo. Me fascina cómo conduce. Se ha convertido en mi nuevo ídolo.

¿Escribirá un libro narrando su experiencia en Sudamérica?

Ya veremos. Voy a sacar uno en marzo contando anécdotas divertidas y situaciones curiosas que he vivido desde que tuve el accidente.

¿Este será el primero de muchos dakares?

Esa pregunta la podré contestar al acabar el rally [risas]. Me encanta el automovilismo. Si los patrocinadores quieren, me gustaría seguir corriendo, aunque no sé en qué disciplina.

¿Qué mensaje pretende transmitir con este proyecto?

Que todo es posible. Que hay que dejar de quejarse y luchar por conseguir lo que uno quiere. Que hay que lanzarse y ver qué sucede.

Si logra terminar el Dakar, ¿cuál será su próximo reto?

Llegar a la Luna. ¡Estoy preparado! [risas].

Fuente: marca.com 

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