Vitivinicultura
Cinco claves para entender (y defender) la ley para endulzar bebidas con mosto
Martes, 22 de abril de 2014Permitiría ubicar en el mercado interno 50.000 toneladas de jugo de uva por año. Regulación de stocks y sostenimiento de precios.

Uno de los desafíos de la vitivinicultura para este año es lograr la sanción de una ley que establezca la inclusión del jugo de frutas naturales como edulcorantes para las bebidas analcohólicas. De lograr su sanción, como ya se hizo con el vino como “Bebida Nacional”, que además de su declaración lo considera como un alimento, la ley de edulcoración sería importante para la industria del mosto. Pero no sólo eso, además tendría beneficios en la salud de los consumidores al reemplazar al jarabe de maíz de alta fructosa, un producto no natural y bastante cuestionado por especialistas en salud.

Pero para avanzar sobre los detalles, las claves y el impacto que tendría esta ley, SitioAndino consultó a Marcelo Federici, enólogo y productor vitivinícola, vicepresidente de la cooperativa “El Poniente”, además de consejero de Acovi y Fecovita. De la charla surgieron estos cinco puntos clave a tener en cuenta:

1-¿De qué se trata esta ley?
El proyecto prevé llevar el valor del impuesto a las bebidas analcohólicas al 28%, como era hace un tiempo, desde el 8% actual. Y que para aquellas bebidas analcohólicas que incluyeran un 10% como mínimo de jugo de fruta, ese impuesto se reduciría un 90%, pasando a pagar 2,8%, mientras que las que llevaran más de 20% quedarían exentas del impuesto. De convertirse en ley el proyecto, no obligaría a las productoras de bebidas analcóholicas a usar mosto, pero sí les ofrece un atractivo estímulo fiscal y comercial para hacerlo.

2-¿En qué cambiaría la realidad del productor vitivinícola?
De aprobarse esta ley sería importantísimo para el mosto de uva, porque abriría un mercado de alrededor de 50.000 toneladas anuales, cuando la producción es de 180 mil toneladas. Un tercio de la producción tendría asegurada su colocación en el mercado interno. La ley  entrevé que también se edulcore con un porcentaje de caña de azúcar,  sector que también está complicado como economía regional. Por lo tanto se abriría el mercado interno al jugo de uva, más allá de las amplias perspectivas de exportación que tiene este producto, y no se saldría a competir con la caña de azúcar.

3-Beneficio para las economías regionales.
Dado que hoy se está edulcorando las bebidas sin alcohol con jarabe de alta fructuosa, la edulcoración a través de un producto proveniente de una fruta natural lo que está haciendo es tratar de buscar un mejor posicionamiento de los productos de las economías regionales, tanto de los cítricos como de otras frutas, generando un mercado interno genuino y más natural. Pero hay otras bebidas que no tienen especies botánicas, como las colas, que quedarían fuera del alcance de la ley. Entonces, para que el alcance de la ley sea general a todas las bebidas, se ingresa con el jugo de uva, o mosto, o jugo de manzana, que son totalmente neutros en saborización y se utilizarían solamente para edulcoración.



4-¿Por qué en Tucumán el sector azucarero ve con temor este proyecto de ley?
“Creo que básicamente ha sido por un tema de desconocimiento, no le ha llegado bien la información de cuál es el espíritu de esta ley. En realidad, no existe la idea de sacar de mercado a la caña de azúcar, sino fortalecerlo, porque para acceder a la reducción de alícuota hay que cumplir con un mínimo de porcentaje de edulcoración con azúcar de caña, y un mínimo de porcentaje de edulcoración con los mostos de uva o de manzana. Entonces, en realidad, lo que está persiguiendo la ley es darle un marco legal, un amparo, a ambas economías regionales. Hay algunos dirigentes de la caña de azúcar con los que hemos tenido un acercamiento y hemos podido explicarles, y se han dado cuenta de que, lejos de ser competencia, sería una alianza estratégica entre las dos economías regionales”, explica Federici.

5-Una edulcoración saludable.
El eje de la discusión pasa por la edulcoración que puede ser natural o sintética. Para esto se usa azúcar que se encuentra en el jarabe de maíz, caña o frutas. En este punto es donde las provincias azucareras y vitivinícolas se ven enfrentadas. Y se cruza con la polémica sobre la incidencia en el organismo de la ingesta de altos contenidos de azúcar dado su repercusión en enfermedades como la diabetes.

Desde la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (Aadynd), su vicepresidenta Romina Sayar, aclaró que “no hay diferencia en las calorías dado que todas aportan lo mismo sobre cómo aumenta la glucemia una vez que ingresa al cuerpo”.

Pero sí lo hay en el metabolismo. Y esto tiene que ver con la concentración de fructuosa. En este punto, el jarabe de maíz lleva una desventaja. Según la mezcla que tenga, se pueden encontrar en porcentajes de 40, 50 y hasta un 100%, contra el jugo de manzana o mosto que tiene un 65% o de naranja de 40-45%. En el caso del azúcar de caña es del 50%.

El tema pasa porque se ha descubierto que en el metabolismo posterior, la fructuosa tiende a aumentar los depósitos grasos.  Acá es donde el jarabe de maíz lleva otra contra. Debido a su alta concentración de fructosa, su ingesta “lleva a la obesidad y luego a la resistencia a la insulina. Es decir que  no funciones bien y eso no es bueno para los diabéticos”, dijo Sayer.  Sin embargo hay biblioteca dividida en esta cuestión.

Un hecho no menor es que el  jarabe de maíz se ha difundido por todo tipo de alimentos (cereales, jugos, helados) y esto sería sólo por un tema económico.

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